Christophe Claret

Filosofía

La región montañosa de Neuchâtel es el hogar de casi un tercio de los relojes suizos y, por tanto, una fuente de experiencia y de aptitudes única en el mundo. Es precisamente por eso por lo que Christophe Claret decidió abrir su negocio aquí en 1989. No obstante, el maestro relojero no estaría satisfecho con el mero hecho de rehacer lo que ya se ha hecho. Su prioridad absoluta es la invención, ir siempre más allá, explorar nuevos territorios y sugerir formas originales de dar la hora. En el Manoir du Soleil d’Or, todo está organizado para garantizar el flujo libre de las ideas, la confrontación con las de los demás y el contacto constante entre diferentes actitudes.

Los relojes de Christophe Claret son un reflejo de la genialidad del arte relojero, expresada en su manifestación más potente: la emoción perpetua. Traviesas, creativas y novedosas, se trata de obras maestras genuinas destinadas a los amantes de las rarezas y de los productos extraordinarios y que, no obstante, están sólidamente posicionadas en la «Haute Horlogerie».

En su búsqueda constante de innovaciones tridimensionales, Christophe Claret usa las mejores tradiciones para forjar su propia leyenda. Como los grandes chefs de varias estrellas que practican el arte de la alta gastronomía trabajando con productos clásicos, nuestro relojero crea los relojes del mañana respetando el gran legado de la «Haute Horlogerie». Su lema: «En relojería, todo está hecho y queda todo por inventar».

Al haberse percatado de que el entorno es clave para la creatividad, el maestro relojero siempre se ha preocupado por ofrecer a su personal un entorno de trabajo agradable. Por tanto, las oficinas y los talleres se revisan regularmente y la organización del trabajo se adapta para mejorar el bienestar individual, ya que Christophe Claret es muy consciente de que un artesano excepcional debe sentirse bien para ser efectivo.

Esto permite a los grandes profesionales trabajar con un equipo ultramoderno en un entorno sereno y plácido. Esta es la visión que Christophe Claret tiene de la «Haute Horlogerie», como reto colectivo que se logra con pasión y perseverancia y que se alimenta de las emociones y los sueños. En el Manoir du Soleil d’Or, la palabra «imposible» se borró hace tiempo del vocabulario de la empresa y se sustituyó por la palabra «reto».

Desde 1989, el relojero ha intentado reunir las condiciones ideales para dar a luz mecanismos horológicos excelentes, atípicos y prodigiosos. Christophe Claret nunca ha abandonado la exigente senda de la perfección absoluta, que culmina en una gama de relojes extraordinarios.